• Viernes, 20 de Octubre de 2017

Ocupar una propiedad privada es un delito, dar casas a cambio de dinero, también.

Por Sandra López Cantero

La Constitución dice que todo el mundo tiene derecho a una vivienda digna, quizás este derecho fundamental podría valer para hacer la misma equiparación que hizo Caballas ( Podemos), a la hora de no dar por válido el discurso de la no legalidad del referéndum de Cataluña de este Sábado, porque quisieron compararlo con el hecho de que durante un tiempo la esclavitud o el que las mujeres no votaran estaban dentro de lo legal, pero era injusto. Como injusto es que los catalanes no tengan derecho a decidir, aunque este derecho lo hayan obtenido con un similar golpe de estado. 

Evidentemente, aunque tuvieran derecho a decidir, tienen que lograr esta causa dentro de los parámetros recogidos en un sistema democrático, igual que la mujer consiguió votar o se acabó por fin con parte de la esclavitud, dentro de ese mismo sistema democrático. 

Los avances se hacen a través del diálogo, de la Ley,  de las Cortes, con sentido de Estado. 

Pues bien, siguiendo con el principio y con la predisposición a entender que todas las personas deben de tener un techo, es inaceptable que quieran conseguirlo a costa de usurpar una propiedad privada. Ese derecho lo tienen que lograr dentro de la Ley y con las herramientas que disponemos en nuestro sistema. Todo el mundo sabe que invadir una vivienda vacía es un delito penal contra el que hay que luchar.

Dicho esto, a nadie le puede extrañar que hayamos llegado hasta aquí. ¿De verdad nos ha sorprendido?

Ceuta ha estallado por culpa de un Gobierno que no ha sabido gestionar la política de vivienda. Un Gobierno que ha permitido la construcción irregular, sin un plan de ordenación urbana con lógica. Un Gobierno que no tiene un auténtico reglamento de alojamiento alternativo para casos da urgencias, no solo con los desahuciados, también para quienes tienen sus casas en ruina. Un Gobierno que prefiere invertir en el Revellin que en liberar suelos para la construcción de viviendas públicas o lo más grave, un Gobierno que ha dado casas sin baremar a cambio de dinero, o con nombres y apellidos, mientras familias enteras, y muy necesitadas, han visto como nunca llegaba su oportunidad.

Ahora hay que asumir las consecuencias de la ineficacia y la ineptitud de un Presidente que ya no da más de si. De un Presidente que debe de ser historia para dejar que otro partido haga de verdad historia, pero no una historia de patriotismo y banderas, sino una historia marcada por lo social y por la igualdad