• Viernes, 15 de Diciembre de 2017

El discurso del trono: Borrón y cuenta… buena: a trabajar más y mejor

Por Said Jedidi

Para no pocos era el discurso del trono más esperado. Para muchos fue el más duro del reinado de Mohamed VI. Para unos y otros ha sido el discurso de la verdad, de la franqueza y de la transparencia: un borrón y cuenta… buena.

En efecto, el rey Mohamed VI pronunció anoche de manera inhabitual el discurso del Trono, momento fuerte de la conmemoración de sus 18 años de reinado. Un discurso de la verdad ya que ha cuestionado la administración y parte de los electos, aquellos  que se mueven por el oportunismo.

El rey  fue, desde el comienzo al grano: Marruecos vive una paradoja. Por un lado, una imagen internacional fuerte, inversiones de las mayores compañías y regiones y poblaciones que padecen inaceptables déficits sociales. “Estamos bajo el efecto del choque, cuando vemos algunas situaciones”.

El soberano ha anunciado que Marruecos entra en una nueva etapa: la de la rendición de cuentas para todos los que asumen una responsabilidad pública. “No existen responsabilidades sin rendición de cuentas”.

Con un tono grave y determinado, el rey ha pronunciado un discurso firme, poniendo el dedo en todas las llagas: los derechos ciudadanos, el populismo y el oportunismo de parte de los electos en las regiones, la irresponsabilidad, el laxismo, calificando el comportamiento de un responsable que no cumple con su misión de “traición”.

“Los programas sociales y el desarrollo humano están por debajo de nuestras ambiciones”, dijo el monarca antes de precisar: “en el sector público, constato una deficiencia en la gobernanza y un rendimiento insuficiente”, estigmatizando los males del “sector público, cuyo absentismo, irresponsabilidad, los centros regionales de inversiones que se coinvierten en obstáculos a la inversión”. El soberano ha invitado a los responsables locales en todas las regiones a trabajar más y mejor como en el sector privado.

“Las opciones de desarrollo de Marruecos son globalmente buenas. El problema está en  las mentalidades” dijo el rey. Las mentalidades están, a menudo en retraso en relación a los progresos realizados por Marruecos. Todo el mundo trata de arrastrar la manta hacia sí y cuando esto no sale bien “se ocultan detrás del palacio real”.

“Esta situación no puede continuar” advirtió el soberano, que no dudó en  indicar que “debéis estar al servicio del ciudadano. No hay absolutamente ninguna diferencia entre los proyectos  cualquiera que sea su talla, todos están al servicio el ciudadano.

El rey exhorta a que se aplique el artículo 1 de la Constitución: “(…) El régimen constitucional del reino está fundado en la separación, el equilibrio y la colaboración de los poderes así como en la democracia ciudadana y participativa y los principios de buena gobernanza y de la correlación entre la responsabilidad y la rendición de cuentas. (…)”.

« La ley se aplica a todos,  incluidos para  los responsables de que la misma se aplique”, dijo el rey.

Sobre los partidos políticos:

“Nunca hubiera creído que las luchas partidistas irían hasta atentar contra los intereses de los ciudadanos.

Ante este vacío, las fuerzas públicas se han encontrado frente a frente con la población en Huceima. El rey les ha rendido homenaje: “contrariamente a lo que se ha dicho, no ha habido ninguna opción securitaria. No hay dos corrientes en el Estado: una dura y otra reconciliadora. Es falso. Hay una sola: aplicar la ley, proteger a los ciudadanos y sus bienes. Y es eso justamente lo que han hecho las fuerzas  de seguridad. Era su deber y me siento de orgulloso ello”.

El rey ha recordado que no aceptará ningún retroceso en materia de democracia. “Quien pretenda que no se le deja trabajar, no tiene más que dimitir”.

En síntesis: “lo que queremos antes que nada es el desarrollo humano, la justicia, la igualdad de oportunidades en todas las regiones de Marruecos”, y para todo eso es necesaria una administración y unos electos competentes”.