• Sábado, 18 de Noviembre de 2017

Una concentración poco afortunada

RedFlash

foto:cedida
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Los cálculos varían, pues hay quien dice que asistieron 500 y otros que fueron 300. Sea como fuere, el número es pobre y demuestra la fragilidad de una sociedad que vive bajo el estigma de las diferencias.

Ni la anunciada asistencia del presidente animó a los ceutíes a participar en la concentración, cuyos convocantes dejaron al descubierto su escaso poder de convocatoria, a pesar de contar con la ayuda de Ali y Fátima Hamed, quienes en todo momento animaron a la participación.

Fue una concentración falta de brillantez, en la que predominaron las posiciones preparadas de unos y de otros, poses políticas y sociales de todo tipo, en la que no faltaron rostros que tan solo buscan apuntalar subvenciones y ganarse las simpatías de quienes las reparten, sin olvidar a esos otros que antaño mostraban comportamientos radicales y que no dudaban en maldecir con fuego duro de infierno a quienes no comulgaban con sus credos, y que ahora ya parece que no. Fue, en definitiva, una muestra triste de lo que es en realidad la sociedad ceutí: un crisol de culturas y de religiones que se miran desde celosías distantes.

La iniciativa, positiva desde cualquier ángulo, no obtuvo el respaldo social esperado, pero era de esperar que fuera así, ya que las entidades convocantes no gozan de pedigrí suficiente para tirar de la comunidad musulmana, cuyo grueso prefiere vivir sin que exista necesidad de justificar su religión; menos aún, de aquellos otros colectivos de corte no musulmán.

Habría sido mejor que la concentración la convocase la propia Ciudad y, en su nombre, el presidente, haciendo un llamamiento a toda la ciudadanía sin distinción de credos religiosos y pensamientos políticos. Posiblemente las cosas habrían ido mucho mejor y la Plaza de los Reyes se habría llenado al completo.

De todos modos, el gesto queda ahí y resulta positivo, aunque el acierto haya sido pobre.