• Domingo, 21 de Octubre de 2018

Por Juan Redondo Villalba. AxCE-Grupo Verde de Ceuta

Es evidente que Ceuta por su ubicación necesita de la actividad del sector dedicado al suministro de combustible, pues no debemos olvidar que se encuentra situada en la segunda ruta mundial del tránsito marítimo de buques. Eso es incuestionable, ahora bien, lo que si es necesario exigir, es que esta actividad presente una seguridad extrema, ya que si bien esta es imposible que sea absoluta, si que por lo menos se debe conseguir que los daños que esta actividad producen al medioambiente sean minimizados lo máximo posible.

En estos casos y cuando se produce un vertido, los daños difícilmente son reparables, pues si bien es cierto que la ley exige al responsable que corra con los gastos para paliar el desastre, la realidad es que por muy grande que sea la inversión que se realice, casi nunca se consigue devolver lo dañado a su estado previo.

Por desgracia el último vertido ocurrido en San Amaro, deja patente que este es un problema recurrente en nuestra ciudad, sobre el que no se toman las más adecuadas medidas preventivas, ni por las empresas encargadas del suministro ni a nivel institucional, basta solo ver que cuando todavía no se han restañado las heridas medioambientales ocasionadas por el desastre ocasionado hace no mucho en Playa Benítez por otro vertido de fuel, nos encontramos ante otra fuga y el correspondiente daño ocasionado. Por lo visto de poco o nada valen las recomendaciones que desde el entorno ecologista algunos hacemos para intentar evitar que se produzcan este tipo de desastres, según parece estas quedan en segundo plano y tanto empresas como instituciones, siguen sin tenerlas en cuenta.

Quizá en este punto es cuando toca reflexionar sobre la labor realizada y si realmente merece la pena seguir en la lucha por dejar a las nuevas generaciones lo poco que va quedando de nuestro de por sí escaso medio natural. Es indudable que siguen primando otros intereses y cada vez más nuestro espacio natural se reduce con los años, vertidos, desmontes, construcciones ilimitadas para una ciudad totalmente sobredimensionada, serán algunos de esos factores que forman parte de esa continua amenaza.

Mucho ha cambiado Ceuta en los últimos años y muy poco se parece ya a la que algunos conocimos, es cierto que el progreso se impone, pero también es necesario que este vaya paralelo y en armonía con nuestro patrimonio natural. Aun así y a pesar de predicar en muchas ocasiones en el desierto, hemos llegado a la conclusión de que merece la pena seguir insistiendo, porque de lo contrario Ceuta se convertiría en un lugar inhabitable totalmente a merced de quienes sólo la ven como una fuente particular de negocio y eso si que sería una verdadera catástrofe.

Por último solo decir en relación con el último vertido, que el señor Hachuel podrá confirmar la veracidad de los hechos denunciados cuando ya eran más que evidentes, pero no sólo con eso basta, habrá que exponer con la mayor claridad posible que es exactamente lo que ha sucedido, para evitar que, como en otras ocasiones, con el paso del tiempo todo caiga en el olvido y así hasta que ocurra uno nuevo, pasando este a engrosar sin más remedio la lista de los ya ocurridos.