• Miércoles, 19 de Septiembre de 2018

El esquinazo. Por Jesús Carretero

Viene a tono estos días, por cuanto fue el 28 de octubre de 1982 cuando se produjo el verdadero cambio que llevó al poder al PSOE, mientras que la UCD pasaba del poder a su RIP.

Ceuta, también, tuvo su cambio ese día y es que el ya conocido día 28 de octubre, el auténtico periódico ceutí de aquel tiempo, El Faro de Ceuta, pasaba de la anterior empresa editora a la actual, tras haber tenido multitud de problemas, en aquellos meses, y alguna traición inaudita, que se iba reflejando, día a día, en una columna periodística que, afortunadamente, ya DEP, como su escritor.

Eso no debe importarnos hoy, pero sí nos importa y de verdad, aquel paso que llevó al PSOE al poder, con nueve millones de votos y 202 diputados, lo que supuso la desaparición, de hecho, de la UCD que era la que había gobernado hasta entonces, durante dos legislaturas.

¿Por qué todo eso?. Debemos ver varias vertientes, una primera porque Adolfo Suárez, desde el 20 de enero de 1981,antes del “tejerazo” ya no era el presidente del Gobierno. Aquel 20 de enero, él mismo se había marchado porque, desde dentro y desde fuera, no faltaban quienes le iban haciendo la vida insoportable. Los de dentro, unos por ser incompetentes y otros por ser auténticos traidores, buscaban su asentamiento en la política “por los siglos de los siglos”.Así anduvieron algunos de ellos.

Y los de fuera, porque no le perdonaban que meses antes, en la noche de un Sábado Santo al Domingo de Resurrección, Adolfo Suárez había legalizado el Partido Comunista.

Esto, y lo sé muy bien, por haber estado, en el mediodía de ese Viernes Santo, en una reunión de muy pocas personas, donde sentó “ a cuerno quemado” lo que iba a hacer, pocas horas más tarde el presidente Suárez. Yo siempre recordaré a uno de esos “buenos oficiales” que ya no vive y que le decía a Suárez:” Adolfo, eso no lo puedes llevar a cabo, es ir contra todo y nos va a perjudicar”. Pero él, Suárez, porque era un hombre honrado, lo hizo y ese reconocimiento terminó con su carrera política, al menos como un líder indiscutible.

La segunda vertiente que hay que analizar, para poder comprender bien aquel 28 de octubre, está en el buen hacer, en la oposición, de Felipe González y Alfonso Guerra, especialmente, que supieron estar en la oposición, que vieron lo que había, que estudiaron sus posibilidades y que en el momento de la verdad supieron elegir incluso el “slogam” de la campaña:”Por el cambio”.

Y no olvidemos que años antes, en uno de esos congresos del Partido Socialista, Felipe González, sabiendo lo que se jugaba, incluso entonces, y sabiendo lo que no tenía que hacer, dijo aquellas palabras que calaron profundamente en la sociedad del momento:”Somos socialistas, no marxistas”.

Con todo este condimento de los que tenían el poder y de los que estaban en la oposición, la victoria estaba asegurada para el PSOE y esa victoria trajo, lo quieran los “podemitas” o no, lo quieran o no en la extrema derecha o en la extrema izquierda, la modernización de España, la entrada en Europa, la desaparición de la verja de Gibraltar y, además, ser un país reconocido y valorado en todo el mundo.

El 28 de octubre de 1982 merece la pena ser recordado, las pachangas de estos días, en Cataluña, son un esperpento del que nos da vergüenza hablar. Con eso basta.