• Viernes, 25 de Mayo de 2018

El esquinazo. Por Jesús Carretero

Y es natural que Junts per Catalunya y ERC, en el mismo comienzo de la campaña electoral, para las elecciones del 21-D, hayan comenzado la “gresca”,entre ellos, pensando, naturalmente, en la Presidencia de la Generalidad.

El 155, no cabe ninguna duda, ha roto todas las elucubraciones de los independentistas, que parecían buscar el Edén, y ahora mismo están a la greña los que se consideraban poco menos que primos hermanos, si es que no hermanos gemelos.

Todos buscaban lo mismo y han visto que han dejado de ser lo poco que eran. Y el punto de partida no es cualquier cosa, aquí está la lucha por quien debe ser el presidente de la Generalidad, en el hipotético caso de que ganaran estas elecciones los “separatas”.

En el grupo del”fugado” Puigdemont se piensa que estas elecciones no son para otra cosa más que para volver a colocar en el sillón presidencial a ese que se dio a la fuga, que está viviendo como un “maharajá”, por tierras belgas, en tanto que otros como, por ejemplo, Junqueras siguen en la cárcel.

Aquí está el problema.¿Quién tiene la legitimidad, en el caso de que .ganen los separatistas, Puigdemont o Junqueras?

Las cosas, está claro, no pueden terminar muy bien, y me alegro de ello, especialmente si el fugado se sigue manteniendo el Bélgica.

Y a nadie les debe extrañar este lío que se está montando, porque de siempre hemos mantenido la idea de que no era éste un maridaje comprensible, aunque lo pretendieran entre PDeCAT y ERC, por cuanto los de ERC, aunque menos de lo que ellos pretenden, son un grupo izquierdoso, o al menos lo aparentan, en tanto que PDeCAT es parte de la burguesía catalana, que siempre han vivido bien y ahora pretenden vivir mejor, aunque sea a costa de todos los catalanes.

“Divide y vas a perder”, es lo que se nos antoja que va a pasar de aquí a pocos días, especialmente, cuando ya no hubo entendimiento en conformar una sola lista electoral, en la que ERC iba a tener “mucha mano”.

Ahora, que venga lo que venga, pero la unidad de criterios, que jamás existió, ha quedado hecha añicos y con ello la “esperada república catalana” ha terminado diciendo: “adiós, república, adiós”.

La lucha ahora está en ver si será Ciudadanos la fuerza ganadora o si logra algunos votos más que ERC. Ahora mismo yo apostaría por Ciudadanos, por convicción, y para, de una vez por todas, espantar ese fatídico  fantasma de la ruptura de España.

Y para terminar, lo que menos me agradaría es que los separatistas, ahora que están desunidos, se encontraran con el regalito de que los constitucionalistas también tuvieran desunión. ¡Ojo! Vamos a ver lo que van a hacer PP y PSC si es que gana Ciudadanos, o si entre los tres tienen mayoría absoluta, porque romper un buen trabajo no debe ser lo ideal para los dos partidos que más han gobernado en España.

¿A cual de las dos partes le va a tocar la lotería, con un día de antelación?.Esperemos  que a aquellos que no se han propuesto romper nada y eso va a depender de ellos.