• Domingo, 22 de Julio de 2018

El esquinazo. Por Jesús Carretero

Es el punto de arranque y la situación que, en estos momentos y hasta nadie sabe cuando, estamos teniendo en España.

Y es que jamás ha habido, en este país que es España, tantas y tan cochambrosas noticias y comentarios, como hemos tenido, desde finales de septiembre, hasta hoy, con Puigdemont de “cabecera de cartel”.

Para los aficionados a los toros, la muerte de Manolete debió ser una tragedia, tras el desdichado percance de Linares. Yo no me puedo acordar de eso, porque si había nacido sería muy pequeño.

Para los seguidores del Madrid en materia futbolística, la conclusión del partido Madrid- Eintrach de Francfort que daba al Madrid la quinta Copa de Europa consecutiva, debió ser la noticia de más calado en la historia.

Pues bien, ni lo taurino, ni lo futbolero, se pueden parecer, ni se pueden acercar, a lo que está logrando el prófugo Puigdemont, que trae locos a policías, jueces, políticos y periodistas, pero que su cobardía no le permite acercarse a España.

La investidura no va a llegar, por mucho que toda la “casta separatista” quiera hacer encaje de bolillos, para fastidiar más y con esto, si es que por la parte constitucionalista no llegara a algún tipo de acuerdo positivo, y si los “separatas” siguen pensando que tiene que ser Puigdemont el “bienaventurado presidente”,tendremos romerías en Carnaval, Semana Santa y... Dios dirá.

Aquí lo que está habiendo es eso de “fastidiar por fastidiar” y nadie se atreve a dar un paso más hacia lo ilegal, para no tener que acompañar a Junqueras en la cárcel, pero nadie retrocede, tampoco, para no ser marcado de por vida, desde la bancada del separatismo.

¿Hasta donde vamos a llegar?. Hasta ninguna parte. Este es un camino sin salida y todo lo que sea intentar romper el país, marchar contra las leyes y no seguir el ritmo de la Constitución será no avanzar en nada.

Puigdemont está perdido, es un cadáver político y, a la larga, un preso, si es que se atreve a poner un pie de la frontera para dentro de España.

Los demás, mirando “a la luna de Valencia” para ver si algún tipo de milagro les llega a ellos y les libra de lo que empieza a amenazar a varios más.

Junqueras y compañía no dicen nada. Bastante tienen con estar “encerrados”. Sus correligionarios o no miran, o no saben lo que ven y mientras tanto los medios de comunicación “hacen su agosto” con páginas y más páginas llenas, con espacios radiofónicos o televisivos sin tregua. Los demás, a los que no nos dice nada el ex presidente, seguimos la canción aunque sea de tan poco valor como la que van a presentar para Eurovisión.

Si de aquí a diez años alguien se atreve a escribir una novela de aventuras con Puigdemont de protagonista, la venta por millones de ejemplares la tendrá asegurada, aunque no sepa escribir y diferenciar las “bes” de las “uves”. Y es que la puigdemontmanía está y seguirá estando, en la cresta de la ola.