• Viernes, 15 de Diciembre de 2017

El esquinazo. Por Jesús Carretero

Lo que nos faltaba ya, que el clero, el más afín al separatismo catalán o a la secesión de Cataluña con respecto a España, empezara a “magrear” y movilizar a la población, a parte de ella, ante el referéndum del domingo.

No tienen vergüenza o tienen muy poca, los componentes del sector más contestatario del clero, en esa movilización, para marcar una línea que no se sabe hacia donde va, porque su trayectoria es una simple ilusión, sin consistencia de ningún tipo.

Y lo más curioso es que, también, las iglesias o algunas de ellas, se presenten como el alma de la independencia, por voluntad de algunos de sus reverendos.

No me lo puedo creer, pero que personajes como Raguer echen mano de los años 60 o 70 hablando de transfranquismo, es o será porque las ideas claras, muy claras, no están, como no lo están tampoco al echar mano de una estelada para la orientación de las peticiones y las suplicas en alguna iglesia.

Empieza a estar más que claro que también en la Iglesia no sólo en la política, hay mucha falta de seriedad y un gran número de hipócritas, confundiendo el evangelio con las aventuras trasnochadas de ciertos políticos a los que ahora van a reforzar algunos de los curas.

Cataluña, durante estos días, es un polvorín, que uno no sabe si va a explotar o si va a ser abortado por la razón. Hay que esperar, ahora ya muy pocas horas, pero lo que no se ha hecho esperar es esa plegaria, como “una de las contribuciones que el mundo cristiano puede dar al país, para participar en la creación de nuevas realidades”.

No me lo puedo creer y mucho menos que eso esté apoyado, además de por algún clérigo de medio pelo, también por personas de más de 50 años. Incomprensible.

Y más incomprensible aun es que toda esta serie de plegarias fueran presididas por eso que se sigue llamando la Estelada, símbolo de lo que no está dentro de lo legal y de la separación de Cataluña del resto de España.

La Iglesia, parte de ella catalana, en concreto, que cada día tiene menos clientela, se suma ahora a este debate como si fuera a una nueva cita con la historia a la que considera que no puede faltar. Esto sí que es la “rehostia”.

Y esta posición, en cualquier pueblecito de Castilla León, por ejemplo en Ávila, podría tener algún sentido, ya que ahí, todavía, hoy siguen en pie ciertas creencias, por discutibles que parezcan, pero que esto se de en Cataluña, en cuya comunidad es en la que

menos gente se declaran creyentes, esto, digo, es algo parecido al Rosario de la Aurora, a las cuatro de la tarde, de un día de julio, en Utrera, pongamos por caso.

Y volviendo al reverendo Raguer deja todo dicho en su frase:” el nacionalismo vasco es étnico, el nuestro es cultural, centrado en la lengua”. Una gilipollez más,  todo el movimiento, para él, está en hablar o no hablar catalán. La demencia puede llegar a los 20,40, 92  años, aunque yo no sé los años que tiene Raguer, de todas formas me importa poco y a él y a toda la Iglesia, por estas gilipolleces, les puede importar eso que se empieza a comentar estos días:”la cruz en la declaración de la renta, este año la pondremos en otros apartados”. Así será, pagando los que saben donde van, lo que otros aventureros han promovido.