• Domingo, 21 de Octubre de 2018

El esquinazo. Por Jesús Carretero

En pocas ocasiones, en muy pocas, a lo largo de mis años, ya más de setenta, me he llevado una sorpresa tan desagradable como la que me llevé hace tres días, al ver, en la prensa local, el fallecimiento de Mariano Díaz Mesa.

Se me había ido un amigo, un amigo de los de verdad,  al que conocí hace casi cuarenta años, cuando él era un chiquillo, pero de los buenos y yo llevaba el deporte del periódico local, El Faro de Ceuta.

Nunca me he olvidado, ni me olvidaré,  de la ilusión con la que él apareció por “el decano de la prensa local” y me decía que querría escribir todas las semanas sobre los árbitros, especialmente sobre los jóvenes.

Él era muy joven y miraba hacia el arbitraje con una gran ilusión. Por supuesto que tuvo su “parcela” en los deportes del Faro y su “Silbato Local” que así se llamaba su sección estuvo allí durante mucho tiempo.

Desde entonces y aunque no siempre estuviéramos de acuerdo el uno con el otro, en cuestiones políticas,  fuimos amigos, una palabra que yo utilizo para muy pocas personas.

Y es que Mariano Díaz Mesa era un hombre de principios, era un hombre cabal y en él no cabían las dobleces.

Su trayectoria en el arbitraje le llevó hasta la tercera división y ahí actuó con dignidad y con honradez. En los demás capítulos de su vida fue un hombre serio y sin rincones oscuros. Amigo de sus amigos, siempre dispuesto a lo bueno, nunca traicionó a nadie y con todos los que trataba tenía el mismo semblante, la honradez primero, el saber estar siempre y la amistad por delante de todo, sin ocultar nada.

Ahora, muy joven todavía, nos ha dejado y ha dejado un hueco que será muy complicado llenar, por nadie.

A lo largo de estos días, en varias ocasiones he leído la colaboración en El Pueblo de Ceuta de Restituto Contreras Jiménez y no puedo estar más de acuerdo con él sobre el recuerdo que hace de nuestro amigo Mariano.

Socialista de verdad, sin ir buscando los caminos fáciles para medrar, excelente persona que trasmitía confianza. Hombre del deporte de lo que no se aprovechó, en absoluto, él servía al deporte, pero nunca vivió del deporte.

Ahora con Mariano Díaz Mesa ya lejos de nosotros, en otra parte, con una ruta clara y trasparente, mientras estuvo con nosotros, lo único que nos queda, para emularle durante el tiempo que nosotros estemos aquí, es recordar su trayectoria, su gallardía y resaltar una vez más que fue un hombre de bien. ¡¡Descansa en paz, Mariano, te lo has ganado desde siempre!!.