• Viernes, 15 de Diciembre de 2017

El esquinazo. Por Jesús Carretero

Y ya metidos en el otoño, pero en vísperas de la “ sin razón” de unos cuantos dementes que pretenden romper la unidad de mi país, en busca de una aventura que afortunadamente no tendrá una salida como los dementes de la separación desean.

De todas formas y ahora que hay tiempo es preciso decirlo, ese tan cacareado SI, si es que saliera triunfador, sería algo más que la verborrea vertida de qué es democracia. Ese sí, si es que llegara, significaría “adiós España”, “adiós Europa”, “ya estamos solos”, “España ya no nos roba”, pero significa algo más y ese más es que Cataluña no estaría en Europa, en la Europa de verdad, significaría la aparición de una nueve liga futbolística, con choques tan interesantes como San Andrés-Barcelona o Español- Mollerusa.

Todo tiene su porqué y ese porqué implicaría la salida victoriosa de unos dementes, la ruptura con las leyes y con la Constitución de España, que fue votada, en su día, en Cataluña y significaría que los Mas, Puigdemont y toda esa pandilla han hecho que los cimientos del país más antiguo de Europa se resquebrajen y lo que era unidad sea una unidad grande y a su lado “el rinconcito de los Pep Guardiola” y otros satélites de su corte.

Ahora mismo, en vísperas de esa traición que algunos llaman referéndum, hay estratos y personajes de la política catalana que me dan asco, personajes a los que no voy a respetar, porque ellos ni respetan, ni acatan las leyes de este país que es el mío, España.

Creo que el referéndum no se va a dar, pero si se diera, Cataluña habría terminado su historia como región española, desde ahora hasta siempre.

Lo que no sé si se está contemplando, incluso en aquellos que no votarán o votarán no, es que todo este rollo del referéndum se ha ido fraguando para que pasara el tiempo y no se profundizara en ciertos despilfarros, contra la ley, que llevarían a más de uno a la sombra, durante muchos meses.

Las leyes son iguales para todos y si, acertadamente, tras el intento del Golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 Tejero y sus secuaces pasaron por la sombra, ahora tras ese intento de ruptura para Cataluña, que sigan el mismo camino los Mas, Puigdemont y todos aquellos que con responsabilidades políticas han llevado a cabo todo este intento de felonía.

En 1981 celebramos el fracaso y el encarcelamiento de los del 23 F, ahora yo quiero celebrar, de la misma forma, el que todos esos aventureros sigan un camino similar al que, merecidamente, en su día siguieron Tejero y compañía.

Han sido muchos los vaivenes que hemos ido contemplando, por eso ahora quiero el vaivén definitivo, que paguen justamente el desprecio que han hecho de las leyes.

El día 2 de octubre, ya mismo, será un día más y con España como debe seguir, unida y sin resquebrajaduras.