• Viernes, 15 de Diciembre de 2017

El esquinazo. Por Jesús Carretero

Quienes hemos pasado ya de los 50 e incluso de los 60,podemos decir, con gozo, que la España de hoy, desde hace 39 años, esto es, desde 1978, es una España democrática, es una Monarquía Constitucional, que no depende totalmente del centro y que sus ciudadanos, sean del estrato económico, social o político, que sean, tienen las libertades que pueden tener en cada una de las democracias de Europa.

Hablar de una pureza política sería una utopía, un contrasentido, con lo que sí podremos decir que se pueden encontrar defectos, que los habrá, pero en ninguno de esos defectos está la privación de las libertades a cualquier ciudadano, por lo que todos esos “voceras” que se están dedicando a afirmar que no hayamos pasado de la etapa franquista, están mintiendo como bellacos, están engañando, o están tratando de deformar la realidad de lo que es la España de hoy, la España que vivimos, en estos momentos.

El verdadero problema que hay hoy en España es la instalación de ciertos sectores populistas que quieren mostrar, con su viperina lengua, una sociedad española, que no es como nos la pintan ellos y que ese populismo, poco a poco, va acercándose a los nacionalismos, cáncer de nuestro tiempo, porque a lo que aspiran es a terminar con el pluralismo democrático.

Y cuando cualquier tipo de “coletas”, de “rufianes” o de “colaus” vuelven la vista atrás y sacan a colación la coletilla del franquismo, lo que están tratando es intentar colarse en una vida cómoda, en lucha contra el franquismo, ahora, cuando ya ni los restos de Franco deben quedar para ser identificados.

Populistas y nacionalistas están en la misma ruta, con una base que no son capaces de aceptar, en cuanto que esa ruptura unilateral que pretendían ha sido un fiasco, un fracaso, y no parece lo más natural que vuelva a florecer. La ruptura que acaba de darse se agotó meses atrás.

Ahora se acercan unas nuevas elecciones, para el 21-D y en ellas, si es que no se quiere fracasar, habrá que saber elegir unos gobernantes que sean sensatos, que sepan a donde van y no elegir a unos aventureros que, en cuanto se les cierra el camino, huyen cobardemente y se dedican a pregonar, como los charlatanes de feria, lo que ellos hubieran querido que sucediera, pero que las leyes no se lo han permitido.

La cuestión, ahora mismo, está en, seriedad o “circo de la plaza de pueblo”, con unos payasos que no tendrían acogida en ningún espectáculo circense de cualquiera de los pueblecitos que hay  en nuestra geografía.

PP, PSOE y Ciudadanos, los tres como partidos constitucionalistas, tienen en sus filas la posibilidad de juntos, pero no revueltos, tratar de frenar, de por vida, todo aquello que huela a separatismo, nacionalismo trasnochado y a independencia, sin más.

No sé si estos tres grupos serán capaces de no acercarse, alguno de ellos, a esos otros que van jugando con medias palabras a no se sabe qué.

Las cosas, hoy, están como están. El triunfo de unos o la derrota de los otros será por milímetros, con lo que hay que hacer una llamada por igual a PSOE, Ciudadanos, PP, para que no jueguen con una situación que está muy indecisa aún.

Y que nadie se engañe, aquí no estamos en izquierdas y derechas, porque dudo mucho que los Mas, Puigdemont y compañía estén en la izquierda. Aquí lo que hay son nacionalistas frente a constitucionalistas. Lo de izquierdas o derechas dejémoslo para coger el bolígrafo, no para analizar el futuro catalán.