• Sábado, 17 de Noviembre de 2018

El esquinazo. Por Jesús Carretero

No podía ser de otra forma. Las aventuras se van terminando y ya no hay más “caminos salvavidas” para que ande de jarana Puigdemont.

El que fuera presidente de Cataluña, Puigdemont, a partir de ahora, no va a encontrar más apoyos y menos en Europa, donde le han calado bien y lo consideran ya como un “espantajo” que se está dedicando a hacer campaña de desprestigio hacia la propia España, con sus argumentaciones separatistas que cada vez convencen a menos, en España y fuera de ella.

Ha llegado la hora de dar cuentas, especialmente, tras el dictamen del Tribunal Constitucional que no ha anulado la sesión de investidura al ex presidente, pero le ha cerrado todos los caminos que no sean pasar por la justicia.

Porque el Tribunal Constitucional lo que le ha dicho y le obliga a ello es que se tiene que presentar ante el mismísimo Parlament, lo que añade un varapalo irreversible a todas las corrientes independentistas, a partir de ahora.

Todo el juego ese de “los teléfonos móviles”, “los ordenadores” o los métodos que él hubiera querido utilizar, para ser “el presidente modelo de la irresponsabilidad” se lo han cerrado, a cal y canto,  por lo que para ser investido presidente tendrá que contar con la autorización judicial, que no va a llegar, porque Puigdemont, no lo olvidemos, es un prófugo de la justicia.

Hay que insistir en el hecho de que está vigente una orden judicial de busca y captura, sobre él, por lo que el primer paso, si es que compareciera, sería ir a la cárcel y luego ... .

Y que aquí no vendan ahora ningún tipo de milonga, porque el Tribunal Constitucional acepta a este candidato, pero ... no a cualquier precio, no de cualquier manera y bajo esas perspectivas dudo mucho de la presencia de Puigdemont en el Parlament.

De un plumazo, se le ha cortado lo que había venido programando:”una participación telemática” o “una elección por delegación”.

Y a quino van a poder recurrir “los separatistas” a esa frase tan manida de “España nos roba”, porque, precisamente, ahora hay coincidencia del Tribunal Constitucional con lo que, ya hace días, habían manifestado los letrados del Parlamento catalán.

Y si Puigdemont está perfectamente situado, en el punto de mira, el que, también, se está colocando en un lugar poco cómodo, para poder llegar a ser “carne de ley” es Torrent, actual presidente del Parlament, cuando el día 30 de enero tome una decisión, que si persiste con Puigdemont se volverá contra él mismo.

Puigdemont ha jugado con todos, todos le vienen haciendo la corte y ahora hay que darse prisa a ... ya veremos qué. Torrent se va a ver obligado a renunciar a un candidato a la presidencia de la Generalitat que está acusado de unos delitos contra el Estado y de, además, tratar de proponer otro.

Con Puigdemont parece que quieren marcar la enseña definidora de Cataluña, porque –no lo olvidemos- Puigdemont no ha sido el más votado y todos deberíamos acordarnos que hace tres años, en su día, se descabalgó a Artur Mas, que entonces fue el más votado y se echó mano de Puigdemont para que cierto grupúsculo quedara satisfecho.

Volviendo al momento actual, ahora mismo estamos viendo como un grupejo de políticuchos, que tratan de saltarse por encima las leyes, están tratando de “rasgar”,sin más, las instituciones democráticas de Cataluña hoy y del resto de España en el futuro.