• Miércoles, 23 de Mayo de 2018

El esquinazo. Por Jesús Carretero

Había que ser demasiado ilusos para creerse los planteamientos que se vendían, desde las filas de los separatistas, que podían ser algo serio y en lo que todos ellos iban a coincidir.

Al final, se ha demostrado que las mentiras, mentiras son y que, en todo este tiempo la CUP, Junts per Catalunya y ERC estaban mintiendo a sus votantes y también a los votantes de las otras formaciones y a quienes no se molestaron en ir a votar.

Iban jugando con todos esos fondos que administraban, a su capricho, y de lo que vivían, como el mismísimo Dios, sin que nadie les estuviera pidiendo cuentas.

Pero como la “bolsa” empieza a dar señales de debilidad, por el fondo,  ahora, con unos en la cárcel y otros haciendo turismo por Europa, ha habido quien quiere poner freno a toda esta algarabía y el primero que va a pagar, ya debiera estar pagando, sus actuaciones, sus aventuras, es el fugitivo Puigdemont al que han hecho explosionar de su plan, desde la CUP, al rechazar a Jordi Sánchez como futuro presidente de la Generalitat.

Y es que las cosas se habían  planteado, se habían pensado, con demasiada astucia, por parte del huido Puigdemont, pero esos pensamientos eran válidos para unos días, para tres o cuatro semanas y pudiendo tirar todos de la “vaca lechera”,ahora bien, llegados a lo que se ha llegado, con Junqueras un mes más, en la cárcel, con los Jordis, también, entre rejas y con la CUP que uno no sabe si está subiendo o bajando la escalera, el fin del fin llega y hay rechazo a esa absurda propuesta de acuerdo, en la que nadie había creído.

Carlos Riera, ese líder o colíder de la CUP, hacía poner pies en polvorosa a más de uno, cuando marcaba el terreno que otros deseaban, pero que habían venido ocultando:” desdecirse del camino hecho es una de las peores políticas y una desconsideración hacia la gente...”.

Salió a la luz el embuste, él puso muy en claro que todo eso, como se estaba llevando, era una barrabasada con la que unos, Puigdemont y su corte, vivían como señores feudales, en tanto que otros soportaban las apreturas o estaban entre rejas.

El plan de Junts per Catalunya había explotado, les había explotado en las manos, y la”huida” se hacía más patente la pasada semana, cuando el que se pasea por Waterloo anunciaba que él renunciaba a revalidar el cargo y marcó a Jordi Sánchez como su candidato.

Dicen en mi tierra que “por pedir a nadie ahorcan”, pero también dicen por esas mismas tierras castellanas que “contra el vicio de pedir está la virtud de no dar” y a Puigdemont no le han hecho demasiado caso estos días, más bien se le recuerda que el artículo 155 sigue estando ahí y se le ha empezado, de momento, a insinuar que su sitio puede estar aguardándole en alguna de las cárceles de España, por las buenas, o por lo contrario a eso.

Es cierto que los “separatas” tienen votos para renovar el Gobierno de Cataluña, pero ¿Quién será el listo que se ponga el cascabel al gato?. Especialmente con el lío que ellos mismos tienen montado.

En democracia, lo debieran saber bien ellos, hay separación de poderes, el poder de la justicia es real, acaso lento, pero poco a poco se ha ido haciendo ver a los que se oponen a todo, que ir contra la justicia es estar suicidándose, sin escapatoria.

El sainete no ha terminado, alguien lo ha empezado a llamar TRAGICOMENDIA y ya veremos en qué puede acabar, eso sí, en mostrar fuera de nuestras fronteras una realidad de una España que no es, aunque, a veces, se parezca mucho a lo que quieran vender los que buscan su salvación, en la independencia.