• Viernes, 20 de Octubre de 2017

El esquinazo. Por Jesús Carretero

Es lo que reclamó el Rey, nuestro rey, Felipe VI, en su intervención del martes por la noche. Y no necesitó mucho tiempo, bastaron poco más de seis minutos, para que, con energía y con contundencia, pusiera sobre la mesa, los problemas que nos están afectando hoy y que si no se cortan de raíz podemos encaminarnos rumbo a ninguna parte.

Felipe VI, en la noche del martes, se dirigió a todos los españoles, no descartó a nadie, aunque algunos, los secesionistas, hubieran deseado ser ellos el foco de atención.

Por ahí no pasamos y en ese terreno resbaladizo no entró el Rey, aunque bien claro quedaba a todos que su intervención no era para desearles unas “Felices Pascuas”.

El mensaje del Rey, de Felipe VI, fue firme, fue contundente y reclamaba, eso si estaba claro, a los poderes del Estado, que aseguren , que no se dejen escapar de las manos, el orden constitucional, un orden constitucional que, en estos  momentos, está a punto de hacerse añicos por la Generalidad y por el Parlamento de Cataluña.

Hoy estamos, por así decirlo, casi en terreno de nadie, porque las últimas actuaciones de ciertos sectores de Cataluña, especialmente algunas de sus autoridades, han resquebrajado, si es que no han roto, la sociedad catalana.

Es doloroso, pero si esto no se enmienda y se corta de inmediato, el concepto ese de las dos Españas puede mostrarse como un fantasma,  primero en Cataluña y luego Dios dirá.

Y al Monarca de España no le ha temblado el pulso para, con este mensaje que tuvo una gran difusión, poner en claro que sabe cumplir con su mandato constitucional, en defensa de lo que todos, menos los separatistas, deseamos que es mantener la unidad de nuestro país.

Hoy por hoy, salvo en algunos sectores de Cataluña, pocos han dudado de las palabras duras, pero sentidas, del Monarca, ante la demostración, sin límites, de lo que es y ha sido deslealtad, por parte de los Puigdemont, Junqueras y todo el séquito de secesionistas.

 Y como a cada uno hay que darle su auténtico cometido, el miércoles por la mañana, un hombre que tuvo un papel decisivo y digno en la transición democrática, Alfonso Guerra, hablaba y defendía a ultranza la unidad de España, muy a larga distancia de lo que algunos de sus correligionarios vienen haciendo estos días.

El ambiente es difícil, pero de esto hay que y se puede salir, aunque para ello hayan de entrar entre rejas los que han roto o quieren seguir rompiendo la unidad de nuestro país.