• Jueves, 13 de Diciembre de 2018

El esquinazo. Por Jesús Carretero

Terminó la zozobra, y apareció el crimen, algo que se preveía por muchos y que la Guardia Civil, una vez más, estos servidores del orden, descubrió el domingo.

Un hecho luctuoso, horrible, una auténtica tragedia, con Gabriel, un niño de 8 años por medio y todo el país temblando, ante la falta de sensibilidad de personas que no tienen, creo que, ni el nombre de ser personas.

Desde varios días atrás, la Guardia Civil a la que deberíamos saber valorar por sus actuaciones y su entrega, cuando la ocasión lo requiere, había perfilado parte de lo que se descubrió el domingo. El entramado no tenía escapatoria para la Guardia Civil y así fue, actuaron con temple, con su estilo y con una efectividad que todos deberíamos saber aplaudir. Al final, lo ya sabido, el niño estrangulado  y, en principio, con la “pareja” del padre del chaval, como una, si es que no más, de los principales actores de este crimen.

Casi dos semanas, toda Almería movilizada, voluntarios de todo tipo para colaborar, en lo que hiciera falta y ahora ya a ver cual es el merecido de la actora o de los actores de este desagradable suceso.

Sobre esto habrá que ir actuando, en estos días y, ahora más que nunca, ya iremos viendo cual es la posición que adoptan tanto los partidos que se autodenominan progresistas, a los que, a veces, se puede tildar de “progresistas de boca”, como los otros, los que tienen que y deben ir buscando la seguridad, de todo y para todos, en este país.

La prisión revisable o como la quieran ir llamando, no debe convertirse en el jolgorio de unos desocupados y de otros que, durante muchos años “medio arropaban” las acciones salvajes del terrorismo.

Aquí también, aunque bajo otras perspectivas, estamos en una ruptura de la normal convivencia, aquí debemos entrar en dar solución, de verdad, a la defensa de unos más débiles, cuando la  fuerza bruta o la desvergüenza de otros más fuertes, arrasan sin pararse en nada.

Y que “esos buenos de pacotilla” no hablen ahora de legislar en caliente, porque legislar es tener temple, tener conocimientos y saber hasta donde se puede llegar, según en qué casos.

Aquí, con esta ley, que se va a intentar analizar en profundidad estos días, hay quienes, incluso siendo partidos de gobierno, se pueden quedar con las posaderas al aire. Aquí no hay más que ver lo ocurrido y lo que cualquier día puede volver a ocurrir, entre blancos, negros, amarillos o de color de rosa y lo ocurrido ha sido que Gabriel, un niño de ocho años, ha sido asesinado, por una o por más personas que ninguna sensibilidad tenían y que, a las primeras de cambio, podrían volver a actuar si no se les coloca donde queden lejos de poder  volver a delinquir así.

Las leyes serán tanto más justas cuanto más defiendan a aquellos legislados y si hoy o mañana esa ley que debe defender acciones de este tipo se convierte o la convierten en agua de borrajas, es que los que se denominan legisladores se han convertido en unos “ocupas”, en unos patanes o en unos defensores de delincuentes. Así lo pienso y así lo digo y lo seguiré diciendo.