• Viernes, 15 de Diciembre de 2017

El esquinazo. Por Jesús Carretero

No debiera ser así, al menos, si seguimos con la tradición de muchos años, incluso siglos, atendiendo y entendiendo lo que representa la Navidad.

Sin embargo, como los políticos quieren tener su momento de gloria, incluso considerándose los autores de la muerte de Manolete, no dejan pasar un minuto sin aparecer en la cresta de la ola, y ahora, con eso de las elecciones del 21-D, vuelven a tener las 24 horas del día y toda la geografía catalana para ser ellos los primeros, los últimos y los del medio, esto es, todo.

Y lo más sintomático es ver como se preparan todos, como hacen de lo blanco negro y de lo amarillo color de rosa, contando mentiras, arrimando el ascua a su sardina y no sintiendo ningún tipo de pudor al dirigirse a quienes les escuchan con unas promesas que ni los que las hacen, ni los que las oyen, se las creen.

Con todo, esta campaña electoral va a ser muy especial, cuando aparezca en escena el prófugo Puigdemont, o cuando los separatistas de la izquierda o de la burguesía catalana se desdigan de lo que defendieron o trataron de defender allá por el 1-O.

En repetidas ocasiones, al hablar de lo que había en Cataluña, hemos comparado todo ese movimiento con los circos baratos de las plazas de cualquier pueblo, y ahora tendremos que tener mucho cuidado para no menospreciar a “esos artistas circenses” si los comparamos con toda la jarca política que, con tal de lograr tres votos más, son capaces de contar el cuento de “Alí Babá”, con ladrones o sin ellos.

Menos mal a que las elecciones son el 21, porque de lo contrario nos romperían unas Navidades que, al menos para los creyentes, son más importantes que todo lo que traiga el politiqueo barato.

El fin de semana, ahora cuando estamos a 2 de diciembre, nos está cortando un poco la respiración pensando en si se va a tirar por la borda la buena actuación de Lamela o si, desde el Supremo, se deja que salgan a hacer campaña los Junqueras y compañía. Y hablando de éstos no es que deseemos que sigan entre rejas, pero lo que sí habría que controlar es de donde sale el dinero para quedar en libertad provisional.

Y es que esto no es el “alpiste” de la comida del canario. Son muchos los miles de euros que se han movido ya y se pueden seguir moviendo, con la excarcelación de gentes que entraron a la cárcel y volvieron a salir “con un dinero poco claro”.

Así están las cosas. Hay quien sigue con eso de “ su derecho a votar”, con su “derecho a decidir”, pero en todos ellos no se oye nunca eso de la obligación a acatar las leyes.

No sé lo que nos esperará, a partir de ahora, pero me pongo en lo peor, porque si sin estar en campaña hemos visto “colgados de un puente” a PP, PSOE y Ciudadanos, en cuanto entremos en campaña puede ocurrir que alguien afirme que son vísperas de Semana Santa, en vez de los días antes de Navidad.

Y la pregunta que más se hacen muchos ahora es ¿Dónde va a hacer la campaña el fugitivo Puigdemont?. Si la hace fuera, estaría mal, no es el lugar más apropiado, pero si la hiciera aquí sería peor, porque habría que ver si la hacía desde Estremera, o si podía pasearse, a diario, por cualquier calle de Lérida, de Barcelona o de La Seo de Urgell. Éste, no me cabe la menor duda, puede ser el número circense más atractivo, ya veremos si actúa, desde el trapecio, con o sin red.

Días que pueden aportar mucho, antes del sorteo de la lotería.