• Viernes, 15 de Diciembre de 2017

El esquinazo. Por Jesús Carretero

Y no con fuegos artificiales, es como ha convocado Mariano Rajoy unas nuevas elecciones autonómicas para el día 21 de diciembre.

No le quedaba otra opción, por cuanto el Parlamento Catalán, sin atender a las leyes de este país, estaba convirtiendo a los separatistas y a todos los que les estaban secundando en partícipes de un circo que España no puede tolerar.

Y, diga lo que quiera TV3, esa cadena que se paga con dinero de todos, pero que es la voz de su amo o la vil propaganda de quienes mangonean o han mangoneado la autenticidad catalana, ahora sí van a ser unas elecciones serias, con un individuo un voto, con un censo perfectamente modelado y con unas normas que nadie se atreverá a saltarse.

Las elecciones del 21 de diciembre se proponen y van a conseguir que la democracia española, la de Castilla-León, la de Madrid, la de Extremadura ..., logren restaurar las instituciones de Cataluña, unas instituciones que han sido burladas, que han sido mancilladas y han dejado en entredicho, allí naturalmente, lo que implica el término democracia.

Y contra lo que dicen, incluso también en TV3 y en algunos otros foros, las medidas previstas, en el artículo 155, no han agredido, no han privado en nada a los catalanes, estas medidas lograrán dar la auténtica respuesta, la respuesta necesaria a lo que es y debe ser un Estado de derecho.

Ahora se ha dado un paso más. Puigdemont se acobardó, tenía miedo, mientras que Rajoy, con el establecimiento de ese 21 de diciembre, ha dado el paso definitivo y ha marcado lo que es seriedad, frente a lo que parecía un circo, pero de los malos.

Había muchas dudas, en torno a como iba a actuar Rajoy, porque la situación había llegado a tal punto que estábamos ante el compromiso más duro para la democracia, desde que en 1978 se había aprobado la Constitución.

La situación era dura y no va a haber, ahora, un camino de rosas, aunque algunos “peleles” separatistas ya se van dando cuenta de que lo suyo era el “rumbo a ninguna parte”.

La democracia, en Cataluña, ha pasado por momentos difíciles y complicados. Es cierto que nunca peligró en todo el país, pero en Cataluña tuvo instantes de inseguridad, que ahora, una vez restablecido el orden y con las cabezas de turno cercanas a Soto del Real, habrá que reforzarla más.

Lo único que no acabo de comprender es como han pasado viernes y sábado, con los Junqueras, Puigdemont y otros varios de ese séquito, sin haber entrado ya a las propias dependencias de Soto del Real, o a algunas otras dependencias muy apropiadas para estos casos, porque ya me dirán si no ha habido una traición a la Constitución y, posiblemente, al propio Estatuto de Autonomía.

Y la cabeza visible, la más visible de todo esto, por ser el presidente, es y ha sido Puigdemont, pero no olvidemos que a él han estado unidos otros que ya hemos citado anteriormente, además de una serie de agitadores contra el sistema, además de esa burguesía que no son simples alborotadores y que manejan y han venido manejando una gran parte del dinero catalán.

Puigdemont no estaba solo, eso es cierto, y lo que hace falta es que él, con toda esa jarca, vayan, más pronto que tarde, a pasarse un par de docenas de años a la sombra y, de vez en cuando, se despierten al son de ¡¡Y viva España!!. Eso estaría de p... madre.