• Miércoles, 19 de Septiembre de 2018

El esquinazo. Por Jesús Carretero

No ha llegado a los 42 años, es cierto, pero en las revistas de papel ha dejado una marca que va a ser muy difícil que la pueda superar ninguna otra.

Interviú ha vivido con la democracia, por cuanto nació casi terminado el mes de mayo de 1976, cuando aún no había llegado a un  primer puesto Adolfo Suárez, pero cuando ya el régimen de Franco, sin Franco, era otra cosa.

Desde su nacimiento, Interviú conjugó dos facetas muy distintas pero conjugables, por un lado unas portadas que eran el reclamo y punto vital del éxito que logró, con famosas damas o damiselas, pocas veces algún gachó que aparecían casi como su madre les había traído al mundo, que eran el escaparate de toda la semana.

Pero, además de esto, y dentro, como guardado, aparecía periodismo de investigación, algo que hasta entonces no se había dado en los medios de comunicación en España.

Todo eso costaba dinero, mucho dinero, pero al mismo tiempo la venta de la revista era total y la publicidad que aparecía en ella era de lo más caro del momento.

Además, eran otros tiempos y  ningún feminista, ni ninguna feminista se podían escandalizar o tildar de machismo al hecho de que Lola Flores, Marisol o Marta Sánchez mostraran sus partes más íntimas.

Aquí, con estas portadas, especialmente las famosas o las que lo querían ser, actuaron en contra de la censura, que durante tantos años había existido. 

Entonces, ya no había que irse al sur de Francia para comprar una revista con los cuerpos al descubierto, tras haber estado viendo la última película “porno” que allí se proyectaba y aquí, todavía, no.

Se había avanzado, en este terreno, en muy pocos meses, más que en los 40 años del régimen de D. Francisco y además eso estaba moviendo y seguiría moviendo dinero, mucho dinero.

Las ventas de Interviú eran astronómicas, parece que se llegó a superar el medio  millón de ejemplares, en muchas semanas, cuando en ella se aportaba algo realmente caliente: desnudos integrales, crímenes descubiertos, reportajes con grupos que tuvieron pero ya no tenían tanta fuerza.

Fueron muchos años de gloria. A lo largo de las semanas del pasado siglo, desde que salió la revista, los éxitos se iban acrecentando, pero el siglo XXI ha cogido otras rutas, las corrientes de la progresía barata se han enfrentado a aquellas portadas, los temas de investigación ahora son otros y se tratan de otra forma, con lo que las ventas de Interviú han ido marchitándose, cada vez se vendían menos, porque ya no era lo mismo, ni la clientela era la de antes.

Hasta en 2017 ha estado en los kioscos, ahora ya, a partir de 2018 Interviú ha dicho adiós y ya veremos si, en los tiempos que  vivimos, hay algún otro Antonio Asensio que se atreva a levantar una empresa como la que, en su día, levantó él con Interviú.

A lo largo de más de 40 años de su existencia, no han sido muchas las veces que yo tuve en mis manos Interviú, pero lo que sí es cierto es que el periodismo serio de investigación estuvo allí, siendo los primeros de todos los medios. Es el mejor adiós con el que podemos despedir a Interviú.