• Viernes, 15 de Diciembre de 2017

El esquinazo. Por Jesús Carretero

O a la inversa, según se mire. Y todo por la negativa del grupo de Ada Colau a respaldar ese referéndum, en el que nadie cree, para la autodeterminación de Cataluña.

Es curioso, pero es la única temática que, a lo largo del verano, se viene repitiendo, con todos los colores y con todas las facetas que, a cada uno le van interesando.

La fecha del 1 de octubre, desde hace muchos años, en otro tipo de régimen, tenía un significado, a partir de ahora ese 1 de octubre puede ser la fiesta de Carlos Puigdemont, si es que logra colocar las urnas y que él y su familia vayan a votar.

Da risa que dirigentes del PDeCAt, ERC y la CUP recurrieran días pasados a los medios, según a cuales, de comunicación y a toda la serie de redes sociales con la idea de lanzar a la opinión pública de los secesionistas contra la alcaldesa de Barcelona. Y he dicho que da risa, porque de no ser por esos grupos, secesionistas o cercanos a ellos, Ada Colau no hubiera soñado jamás con ser la primera dama en la Ciudad Condal.

Pero es más, todos esos grupos, esa pandilla del intento de romper España, ahora reprochan a Ada Colau que no esté apoyando la vía unilateral inventada por el presidente de la Generalidad, en busca de la declaración de independencia de Cataluña.

Aquí, cada uno busca lo suyo y la prueba más palpable está en como maquina Arturo Mas el ir desgastando a Ada Colau que fue la que les dejó a ellos, con tres palmos de narices y con Javier Trías fuera de la Alcaldía.

Con distintos modos, pero con las mismas miras aparecen otros como Lluis Llach que ve con decepción que Ada Colau y su grupo se van quedando al margen de ese referéndum que no se llegará a dar.

Ahora mismo hay un auténtico galimatías en Cataluña, con muchos gallos en un solo corral, con opiniones encontradas y con lucha soterrada por ver quien es el que más fuerza tiene, no tanto para el referéndum, sino para hacerse con las riendas de Cataluña, en las próximas elecciones autonómicas. Y aquí parece que será ERC la que “parta el bacalao”, aunque eso será si las fuerzas constitucionalistas les dejan hacer, porque de lo contrario el lío puede ser más grande. Y lío, de una forma o de otra, lo llevan montando los deportistas de élite, algunos de ellos,  ahora, por ejemplo, Pau Gasol que acaba de afirmar:” Yo siempre soy partidario de votar y de ejercer tal derecho, así como de tener una opinión sobre una posible situación social... Aquí y en cualquier lugar, las personas deben involucrarse y no deben quedarse sin votar”.

Todo muy bien, pero se ve cada día más claro que quienes más defendieron o parecían defender los colores nacionales, más van renegando de aquello que parecía que era suyo propio.

Con Guardiola no entendí nada su situación, con Gasol lo entiendo menos aun y es que cualquier barrabasada de Arturo Mas, de Puigdemont o de Rufián se puede entender y, podría hasta justificarse, pero lo de Guardiola o lo de Pau Gasol ni lo entiendo, ni lo voy a justificar jamás.