• Sábado, 17 de Noviembre de 2018

El esquinazo. Por Jesús Carretero

Es a lo que “se apuntaron” la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau y el presidente del Parlament de la Generalidad de Cataluña.

Y hubiera sido razonable esta actitud, si a la llegada del Rey Felipe VI a Cataluña hubieran estado, en su sitio, para los saludos protocolarios al Jefe del Estado.

Lo lamentable es que los dos, presidente del Parlamento y alcaldesa, no quisieron estar en el saludo oficial y, sin embargo, luego, a la hora de cenar tuvieron la “poca vergüenza” de sumarse a los comensales y a compartir mesa y mantel, con el propio Rey.

La cosa está clara. La cena era gratis, o mejor dicho, no la tenían que pagar de su propio bolsillo, ninguno de los que asistieron.

Luego, tras la cena, en todo lo que afecta a la inauguración del Mobile World Congress, que se está dando en Barcelona durante estos días, hubo de todo, aunque no parecían estar muy a gusto al lado del Jefe del Estado Español.

Y la tal Colau, alcaldesa de Barcelona, que no suele presentar palabra mala, ni hechos positivos, al tratarse de asuntos españoles, se explicaba, es un decir, así:” Debo ser responsable delante de los miles de personas que sufrieron cargas durísimas y arbitrarias el 1-O”.

Queda clara una cosa, si es que alguien tenía dudas, “basta ya de gamberradas”, porque si es que hubiera habido excesos el 1-O, que no los hubo, esos excesos vendrían de aquellos que, ilegalmente, estaban tratando de desestabilizar la unidad de España y esos excesos o cargas policiales no habrían sido programados por el Rey.

El Rey Felipe VI seguirá siendo el rey de España con Colau saludándole o sin que lo salude y lo que debieran haber hecho, tanto el Rey como el cortejo que le acompañaban era haberse levantado de la mesa cuando apareció por allí “la tal Colau”.

Y ¡¡ojo!!, que aquí y no por el saludo o no saludo, la alcaldesa está jugando con fuego que le debiera quemar las manos, porque este congreso del Mobile deja muchos millones de euros, en Cataluña, especialmente en Barcelona, y si un día, no lejano, cambiara de lugar a Valencia, Sevilla, Madrid, Badajoz ... ya veríamos la cara de calamocha que se le iba a quedar a Colau y dudo mucho de que tuviera una explicación  clara y contundente para las instituciones y los establecimientos de Cataluña.

Y es que la alcaldesa de Barcelona parece que ha olvidado que, en España, y Barcelona es España y está en España, el protocolo real exige que antes de acontecimientos a los que asiste el Rey, las autoridades salgan a recibirle. Colau, ahora también, se organizó su propio protocolo, para ir a cenar gratis, hizo de su cargo un capricho especial y protagonizó un protocolo a su altura, no a la altura del Rey de España.

Hechos como éste, asuntos de este tipo, marcan y marcarán, de por vida,  a ciertos personajillos, catetos y cortos de saber en donde viven, que además burlonamente tratan de justipreciar y defender una imagen que no tienen, de esta manera:”velaré siempre por el respeto institucional, pero una cosa es esto y otra es la pleitesía”. Da asco, es más, mirándolo bien dan vergüenza los comportamientos de personas que no dan la talla en el cargo que, circunstancialmente, ocupan. Colau tuvo su minuto o su rato de gloria, que no sé si Barcelona se lo considerará pero España debe detestar actos así. Ya es algo que se acaba de apuntar para siempre. Así se hizo notar por un día,