• Viernes, 15 de Diciembre de 2017

¿Tener o no…razón…?. Con una compañía como Orange… ¿qué más da?

Por Javier Ángel Díez Nieto

¡Ser o no ser…esta es la cuestión…! Decía William Shakespeare gran escritor que  encerrando en el universo de virtudes y defectos describía con rigor la sociedad inglesa de su entonces… ¡Y las explicaba con su genial manera! Por ello, utilizo una de ellas para comenzar mi mediocre artículo… “¡To be, or not to be, — that is the question!” (Hamlet)". Porque esto es lo que siento cuando pienso en la relación que existe entre mi pequeña persona y la gran compañía de telefonía Orange. Porque estoy francamente molesto y enfurruñado con ella, máxime cuando sé, que simplemente soy alguien irrelevante y prescindible para ellos como consumidor de sus productos. Bien…! Hasta aquí mi sensación de desamparo ante la poderosa compañía Orange. Pero luego…una vez resignado…En fin… ¡Que me da lo mismo! Sé que soy un don nadie para ellos.

Ya explique públicamente, en otro artículo, el motivo y las razones de la sensación de estafado que siento personalmente…sentimiento nada importante en una persona irrelevante. Pero yo sigo igual…enfadado, sintiéndome estafado y sabiendo de mi irrelevancia y prescindibilidad ante ellos. Bueno…a fuer de ser sincero…he de reconocer que me llamo el departamento de atención al cliente…quienes después de comprender mi enfado, con una absoluta comprensión, me dijeron que procurarían solucionarlo. Bueno…han pasado casi quince días y solo he recibido comprensión y buenas palabras… ¡Nada más! Y oigan…?. La comprensión está bien pero no me sirve para nada, porque yo sigo con un teléfono de dicha compañía que no funciona y que sigo pagando religiosamente. Por cierto de la marca Sony, que no marcha… ¡ni para atrás!.

Luego me dio por pensar en que significaba tener razón…y recordé varias máximas al respecto. Así, la primera que se me vino a la cabeza fue aquella que en la abogacía se dice con cierta frecuencia… ¡Lo importante es tener razón…saber explicarla…y que te la den! Bien… ¡Lo importante es la última…es decir…”que te la den”, las otras dos da lo mismo! También recordé a Erasmo de Rotterdam en su “Elogio a la locura”, cuando decía, que si tienes razón con una es suficiente, pero que si no tienes razón es mejor decir muchísimas…por si alguna cuela (esto es lo que ha hecho atención al cliente de Orange conmigo). Y también a Cicerón que apelando a la legítima defensa en la causa de un senador asesinado en su cama por un grupo de sicarios ganó el pleito. Aunque hay que reconocer que luego intento hacer lo mismo con otro y fue desterrado, se ve que a este segundo no interesaba matarlo políticamente. Así son las cosas… ¡Qué se le va hacer…!

Después pensé en el lugar que ocupa  mi situación personal con la compañía Orange y recordé que cuando era joven, y pensaba que tenía razón quería imponerla sobre los demás. ¡Gracias a Dios la edad  me enseñó a darme cuenta de que a veces me equivocaba y deje dicha actitud!. Y así aprendí, que es mejor desear ser más sabio que erudito. Y además recuerdo las enseñanzas del filósofo Julián Marías (alumno de Ortega y Gasset), cuando decía que no se puede convencer a quien no quiere ser convencido.

Por todo lo anterior reconozco mi inferioridad y mi fracaso con dicha compañía. Consecuentemente seguiré pagando hasta el final un producto que no funciona y que no me sirve para nada, pero que estoy encerrado dentro de su sistema. Porque como decía Jorge Luis Borges en una magnifica poesía sobre el laberinto…”No habrá nunca una puerta. Estás adentro/ y el alcázar abarca el universo/ y no tiene ni anverso ni reverso 
ni externo muro ni secreto centro/ No esperes que el rigor de tu camino/ que tercamente se bifurca en otro, / que tercamente se bifurca en otro, tendrá fin. / Es de hierro tu destino”.
Pues esto, pasa cuando contratas con una compañía como Orange y sin saberlo te metes dentro.

Y ya para terminar…Sé que este artículo no servirá para nada…pero es mi derecho a clamar públicamente mi enfado. Y además sé que seguramente el Faro no me lo publicara porque, por razones que ellos sabrán me han condenado al ostracismo en su medio (creo que para que no opine sobre… ¿Alguien?, y en ello es casi…casi es igual que algún grupo localista de la oposición… ¿Porque será?...¿Sera… para mantener su influencia o alguna subvención que otorga ese… ¿Alguien?). Y en el fondo me hace gracia, porque el ostracismo que impuso en Grecia el gran Pericles en su siglo de oro, al primero que se le aplicó a fue a él mismo. Y por ello… ¡Viva la libertad de prensa…! Y yo no tengo nada que perder, es más… vendí mis  zapatos para tener más libertad. Je.je…je…eso de ser un pobre hombre, irrelevante y prescindible, es lo que tiene que… te da mucha más libertad para opinar libremente. ¡Y yo sigo...SIN TELÉFONO QUE FUNCIONE!