• Sábado, 17 de Noviembre de 2018

Por Contigo Somos Democracia (CSD, partido político)

La manifestación de los empresarios, prevista para el día 13,  y la última comparecencia de Vivas, sin olvidar el triste espectáculo de la Cámara de Comercio y  Carreira para promover intercambios comerciales con Marruecos,  demuestran la profunda desorientación y la doble moral en la que están sumidos todos los protagonistas de estos episodios, plenos en hipocresía y absolutamente desleales con la realidad y la verdad.

Vivas, ya acercándose a los 20 años de gobierno, receptor de ingentes cantidades de dinero, ya sea desde Europa o Madrid, nunca hizo gesto alguno por incentivar las relaciones transfronterizas. Jamás promovió ningún vínculo social, ni de carácter educativo  ni cultural.

La cultura, bien manejada, puede convertirse en un excelente motor económico; sin embargo, tal cosa precisa de conocimientos y de ciertas capacidades, virtudes de las que el equipo de Vivas difícilmente puede hacer gala; menos aún, quienes proclaman premios de convivencia y otros estallidos de auténtica miseria destinados a centros culturales y asociaciones afines a la política del PP ceutí.

Ceuta, en su calidad de potencia económica en la zona, jamás hizo nada por los del otro lado, salvo servirse de una mano de obra barata y abrir puertas para quienes pudiesen dejar aquí sus dineros. Hasta ahí llegó la impureza de un gobierno fatuo y absolutamente ignorante de la realidad que le rodea.  Dentro de ese universo rancio y excluyente sólo hubo sitio para quienes comulgaran con los principios del vivaismo y de sus más afines colaboradores.

Las últimas afirmaciones del presidente referidas a una revisión de las ordenanzas municipales, en busca de mejores niveles de eficiencia administrativa que, por cierto nadie explica, y que como tantas otras cosas quedarán para el recuerdo, como así quedó la famosa idea de las básculas,  mantienen esa lectura endogámica y enfermiza de una realidad autoimpuesta y absolutamente alejada de aquella otra que se vive en las calles y en los hogares.  20 años perdidos.

Otro tanto de lo mismo acontece con los empresarios que promueven la manifestación del día 13. Durante décadas vendiendo y amasando fortunas nunca sopesaron la idea de colaborar con una mínima y simple aportación destinada a labores sociales en el otro lado, durante tantos años tan necesitados de ayuda. Jamás se hizo nada para establecer unos vínculos de talla mínima que permitiesen explorar nuevos métodos de actuación para el futuro.

El triste episodio de la Cámara invitando a unos cuantos “empresarios marroquíes” es otra muestra de la “lucidez” de un ente arrugado y vuelto del revés que no da una ni con la ayuda de Carreira, ahora metido a promocionar relaciones con Marruecos, él, que siempre mantuvo una indeleble actitud a la hora de demonizar al vecino.

El futuro de Ceuta no va mejorar con las decisiones de estos políticos, tampoco con los patéticos espectáculos de la Cámara de Comercio, así como que tampoco lo hará con las ideas de unos empresarios que hicieron del lucro su máxima expresión, olvidando el carácter social e intrínseco de toda empresa.

El futuro de Ceuta únicamente mejorará cuando empecemos a tomar realidad de las cosas, cuando empecemos a entender que Ceuta necesita tomar aire, que es hora de hacer otro tipo de políticas, más acordes con la situación actual, dejando atrás lo que tanto daño hizo a esta ciudad.

Zara inaugura en Tánger una de sus tiendas más prominentes, así como otras marcas de prestigio internacional. Todas ellas posicionándose y estableciendo futuro.

Y Ceuta, qué hicieron sus políticos y sus empresarios durante tantos años?

La respuesta es nada, salvo llorar en Madrid y en Bruselas.

La manifestación del día 13 simboliza las miserias de todos los que pudieron hacer algo para evitar la debacle y nada hicieron.

Son los 20 años perdidos, sin contar los otros, y aquellos otros.