• Martes, 17 de Octubre de 2017

UNA ACTIVIDAD QUE INTENTA APARENTAR INEXISTENCIA

Las brigadas del alcohol

* Se trata de chicos y chicas  jóvenes que buscan en el pase de bebidas alcohólicas una mejor forma de vida, pues en torno a las mantas y otros productos de gran rotación existen muchos pretendientes, no así para transportar botellas de whisky y ginebra, pues aparate del rechazo social que produce en muchos porteadores, también hacen falta ciertas aptitudes. No todo el mundo vale para formar parte de un grupo muy exclusivo.

El embutido es uno de los productos más perseguidos en la aduana de Bab Sebta. Los porteadores son conscientes del peligro que acarrea, pues conlleva el decomiso de la mercancía y vehículo,  así como sanción económica y apertura de expediente penal.

Los importadores de embutidos radicados en Ceuta, cuyo mercado es Marruecos, observan con preocupación las nuevas medidas adoptadas por la aduana marroquí, pues no hay que olvidar que los embutidos siempre han sido muy demandados en el mercado marroquí, sin embargo, muchas marcas que fabrican en Marruecos han expresado su malestar con la competencia que supone Ceuta, haciendo hincapié en que sus productos ya llevan sello halal, contrariamente a lo que sucede con muchos artículos que salen desde Ceuta.

El celo en cuanto a los embutidos contrasta con la actitud que se aplica al alcohol, un producto que hace poco sufrió modificaciones  en sus aranceles, con subidas que superan el 75%.

Hace muy poco, la Organización Mundial de la Salud (OMS), en un informe  relacionado con el consumo de alcohol, situó a Marruecos en el puesto 43, una posición que no hace nada bien a su condición de país musulmán. Tal galardón sorprende aún más si se tiene en cuenta que los aranceles son de los más altos del mundo.

Par hacer su informe, la OMS sólo tuvo en cuenta las exportaciones legales, es decir, aquellas expediciones comerciales que entraron a Marruecos por vía legal  a través de puertos y aeropuertos, no habiendo contabilizado por tanto las que entran por vía terrestre procedentes de Ceuta, Melilla y, posiblemente, desde Argelia.

Ceuta y Melilla siempre han sido rutas de alcohol con destino Marruecos. Muchas fortunas se hicieron en ambas ciudades gracias al envío de bebidas alcohólicas al país vecino.  Antiguamente se utilizaban burros y mulos para su transporte, con rutas nocturnas que siempre pasaban por la barriada del  Príncipe, por la parte que daba al río, cuyo cauce, seco desde hace décadas, simbolizaba la separación entre España y Marruecos.  Era Uad Dauiat o río de la luces.

Era la ruta del alcohol de aquel entonces, de cuando funcionaban en Ceuta los almacenes Amaya o los almacenes Roma, entre otros, verdaderos núcleos de exportación de bebidas alcohólicas para satisfacer los paladares más exigentes  en Marruecos.

Las caravanas  del alcohol cargaban en las inmediaciones de la barriada. Los dueños de los animales no eran sino vecinos que vivían junto al río, ya en lado marroquí, y que por cierta cantidad de dinero se prestaban a realizar el transporte, teniendo bien claro y garantizado que los viajes estaban preparados y que no iban a sufrir detenciones en el lado marroquí.

Cuentan que la zona más frecuentada era la conocida como la del Fuerte, haciendo referencia al fuerte del Príncipe Alfonso o  fuerte Prim, que se alza sobe un promontorio situado al oeste de la ciudad de Ceuta, al sureste de la barriada del Príncipe. Aún existe la calle El Fuerte.

El fuerte del Príncipe Alfonso dominaba el arroyo de las Bombas y el paso fronterizo del Tarajal, de ahí que la zona se erigiese como punto de partida para cargar y marchar hacia Marruecos, pues la distancia entre el fuerte y territorio marroquí no supera los dos kilómetros.

Aquellas caravanas eran diarias y muchos de los que participaron en ellas aún viven, aunque ninguno de ellos con menos de 80 años.

Desde aquel entonces hasta nuestras fechas, el alcohol ha seguido entrando en Marruecos desde Ceuta, aunque ya no se hace con burros y mulos, los medios de transporte han tenido que adaptarse a los nuevos tiempos.

Los importadores marroquíes de bebidas alcohólicas son conscientes del peligro que entraña su entrada ilegal en el país, de ahí que hayan refinado sus procedimientos, siempre procurando que las expediciones sean pequeñas y que su aprehensión no suponga castigo penal severo.

Hace unos años las partidas de bebidas alcohólicas eran introducidas en vehículos, sin embargo, las cosas han cambiado mucho. Ahora se utilizan motos y, sobre todo, personas con mochilas y bolsos, que no portan más de 6 ó 7 botellas, pero son muchos y tienen franco el camino cuando se ponen en marcha. El perfil del porteador de alcohol es el de chicos y chicas jóvenes, que siempre actúan en grupos de tres y cuatro. Son personas muy comedidas, conscientes de que lo que  portan es delicado en todos los sentidos, por lo que el nivel de profesionalización que adquieren es alto, pues es un trabajo lleno de consignas y gestos.

La necesidad obliga, pero también es verdad que no deja lo mismo una manta que una botella de J&B, sobre todo si durante el pase nadie va a preguntarte qué llevas.