• Sábado, 18 de Noviembre de 2017

FRONTERAS MUDAS

La falta de comunicación entre ambas fronteras propicia una entrada masiva de inmigrantes

* Muchos achacan el “descuido” de Marruecos  a la actitud de los agentes de policía españoles emplazados en la aduana del Tarajal, quienes el viernes por la noche procedieron a rechazar a pie de frontera a cientos de visitantes tetuaníes que venían para visitar la feria ceutí. Algo de lo mismo pasó el domingo por la noche.

Cerca de 200 inmigrantes cruzaron a la carrera ambas fronteras esta madrugada logrando así su objetivo. Un agente de policía permanece ingresado con rotura de tibia y peroné, así como otros dos agentes con heridas de diversa consideración aunque sin gravedad.

Los hechos tuvieron lugar en torno a las 05:00 de la mañana. La aduana de Bab Sebta se vio sorprendida por un numeroso grupo de inmigrantes con la firme determinación de alcanzar la  aduana española. Fue tal ímpetu de la intención que nada pudo detener su carrera, que no duró más de dos minutos para recorrer una distancia nunca superior a 500 metros.

Marruecos había levantado el refuerzo de efectivos en la aduana a la vista de que en los montes “ya nada quedaba”, sin embargo, los cálculos no fueron tan ciertos, pues sino era en los montes sí que estaban cerca de la aduana, ya sea en la ciudad de Castillejos o bien en los aledaños de las playas.

Muchos achacan el “descuido” de Marruecos  a la actitud de los agentes de policía españoles emplazados en la aduana del Tarajal, quienes el viernes por la noche procedieron a rechazar a pie de frontera a cientos de visitantes tetuaníes que venían para visitar la feria ceutí.

Aquella noche miles de ciudadanos residentes en Ceuta y su provincia se dispusieron a cumplir con el rito de pasar unas horas en la feria de Ceuta. Familias al completo, chicos y chicas engalanados para la ocasión, así como grupos y otros colectivos,  se pusieron en marcha para gozar un rato de las Fiestas Patronales de Ceuta; sin embargo, muchos de ellos se encontraron con el rechazo de los agentes españoles, así como que los que llegaban en coche tuvieron que sufrir esperas de no menos de cuatro horas, lo que dejó su gozo en un pozo. Muchos tuvieron que dar la vuelta, sin comprender por qué se les rechazaba.

Las Fiestas Patronales son una auténtica herramienta para reforzar vínculos de vecindad, pero nunca es así, pues el marroquí es rechazado, ya venga con sus mejores galas o bien con el mono de trabajo puesto.

Conociendo a las fuerzas de seguridad marroquíes, resulta incomprensible que trescientas personas se cuelen de forma inesperada, pues si algo funciona en Marruecos es la ciencia de la prevención, sustentada en un aparato de información digno de ser tenido en cuenta.

A todo eso hay que añadir que la interlocución con las autoridades marroquíes es absolutamente inexistente. No existe ningún tipo de diálogo, ningún tipo de intercambio de información, ninguna coordinación. Cada uno va a su bola.

La entrada de los inmigrantes debe hacer reflexionar a quienes tienen la responsabilidad de velar por la seguridad en la frontera ceutí que, por mucho que se refuerce, siempre tendrá una parte que nunca podrá cubrir, y no es otra que la que compete a Marruecos.

En todo esto hay lecturas para todos los gustos. Lo cierto es que la niebla ayuda, pero no hizo falta, ya que pasaron por la misma frontera, y sin que nadie les parara para pedirles papeles, tal como hacía el guardia civil el pasado viernes, que solito construyó una cola que llegó a Castillejos.