• Miércoles, 19 de Septiembre de 2018

FUE ENTERRADA EN CASTILLEJOS EN TORNO A LAS 20:30, HORA ESPAÑOLA

"Era voluntad de Dios que se fuera hoy", Abdelilah, marido de Batul, mujer dedicada al porteo de mercancías y que murió el lunes 24 cuando intentaba acceder a Ceuta por el paso que comunica con el Tarajal 2.

* "Fue una gran mujer y una gran compañera, su muerte no impedirá que la lleve siempre en mi corazón", resume Abdelilah, hombre humilde donde los haya, con serios problemas de movilidad, tiene que ayudarse con muletas, no puede trabajar. 

"Fue una gran mujer y una gran compañera, su muerte no impedirá que la lleve siempre en mi corazón", resume Abdelilah, hombre humilde donde los haya, con serios problemas de movilidad, tiene que ayudarse con muletas, no puede trabajar. 
Su mujer era la que   le suministraba los medicamentos que necesita para sus dolencias. Ahora tendrá que servirse de familiares y vecinos. No espera ninguna indemnización ni ayuda por parte del Estado.
Sus lágrimas durante el entierro, unidas a su entereza,  demuestran que los golpes más duros llegan de improviso y que las desgracias gustan nutrirse de los más pobres.

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"Salió temprano y volvió muerta, llegó su hora”, susurra Abdelilah.
El entierro fue multitudinario  y un gran número de personas clamaron por el fin de las muertes en la frontera.
Desde la barriada de Condesa Alta hasta el cementerio  no hay más de 20 minutos, trayecto en el que se sumaron muchas personas, así como que un gran número de vehículos pararon y sus conductores salieron para mostrar su respeto a la fallecida.
La ceremonia duro treinta minutos y contó con gran asistencia de público. Se pidió por su alma y para que Dios la tenga en su gloria.
Con Batul resultaron heridas muchas personas, no existe cifra oficial, pero según algunas fuentes 9 tienen roturas y luxaciones, así como que una mujer se mantiene estable dentro de la gravedad.

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Concluido el entierro y una vez dado el pésame a Abdelilah (estaba solo),  se hicieron corrillos pidiendo soluciones.
Algunos se quejaban amargamente de que las medidas impuestas por Delegación no se cumplen, pues algunos mandos de la aduana marroquí, según relatan, se acercaban hasta la aduana española para pedir  a sus compañeros españoles que dejaran pasar "a este, a ése y ésos", como señal de favor,  siendo como cuentan, coches que no cumplen con lo dictado por Delegación. Muchos opinan que las nuevas medidas “serán recuerdo en pocos días, ya que resultan imposibles de cumplir, los coches dedicados a llevar mercancía tienen dueños muy potentes”, señalan convencidos.
También hacen referencia a los policías emplazados en la parte marroquí  que comunica con el Tarajal 2, los que custodian el acceso a Ceuta, quejándose amargamente de que hoy lunes la "tarifa" para poder franquear el paso  estaba en 50 dírhams, un precio "excesivo", dicen, consecuencia de las medidas de la Delegación del Gobierno, añadiendo que el paso estuvo "duro", y que quien no pagaba los 50 no pasaba.
Esa puerta se mantiene poco tiempo abierta, por lo que al que le interesa paga y pasa sin rechistar, ya que la parte española cierra a las 09:00.
Fue esa premura y ese temor al cierre lo que propició la estampida, lo que acabó con la vida de Batul  Al Hicho, 42 años, natural de la Kábila de Tlata Tagramt (Martes de Tagramt), a no más de 30 kilómetros de Ceuta, dirección Al kasar As Seguir (Palacio pequeño).
Vivía con su marido en Condesa Alta, un nombre que no concuerda con el tipo de lugar, una barriada humilde de Castillejos.  Batul No deja hijos.
Los porteadores que asistieron al entierro manifestaron su pesar por lo ocurrido y piden soluciones.
"Si arriba te exigen 50 para pasar, por abajo es algo más barato, pero te piden productos, por lo que todo se parece en precio y posibilidades,  es nuestra tortura diaria", sentencia uno de ellos.
"Ahora le ponen señales a los bultos, con colores, todo el mundo sabe de quién es el rojo y de quién es el azul, a esos no hay quién los pare" denuncian.

Sea como fuere, Batul ya está enterrada, dejando un marido con el corazón roto por el dolor,  que a pesar de lo duro de la despedida  pudo decir: Alhamdulilah (Alabado sea Dios).

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El negocio seguirá y, posiblemente, otras personas morirán, tal vez mujeres, porque no empujan como los hombres, siendo posiblemente la única diferencia entre ambos sexos, que el hombre puede con más peso, y de eso se vale para imponerse en las carreras para alcanzar puerta de entrada, olvidando que las mujeres deben pasar primero, y sin daño alguno.
Descanse en paz, Batul (virgen), virgen seas en el paraíso, aquel al que te empujaron esos hombres que se valieron de su fuerza física para hacerte caer y morir, dejando a un Abdelilah roto y sin su mejor muleta: .